Lo siento, pero no estoy inspirado

Escuchar en formato podcast

Hace días que intento escribir alguna cosa para seguir la periodicidad de publicación en el podcast, pero sinceramente, no se me ocurre nada interesante. He andado, he acompañado mis hijos al colegio, he estado viendo noticias y nada de nada. No hay nada que me haya parecido destacable como para publicarlo.

Por lo que he pensado, no estoy inspirado y cualquier cosa que haga es una pérdida de tiempo para quien lo lea. Puestos a perder el tiempo, al menos que sirva de algo. Y voy a leer un cuento que me ha venido a la cabeza:

Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.

El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.

La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble. Entonces encontró una planta, una fresia, floreciendo y más fresca que nunca. El rey preguntó: ¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?

No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: «Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda.

Jorge Bucay – Cuentos para Pensar

David, no eres ni un influencer o youtuber, simplemente eres un tipo corriente que le gusta contar historias, nada más. Sin ninguna pretensión y sin esperar nada a cambio.

Una de las cosas que envidio de la creación de contenido de antes es que todo era mucho más transgresor porque nadie analizaba tanto al detalle si funciona, no funciona, si tiene engagement o subía el share y se ganaba más dinero en publicidad. Se hacía y punto. Estoy seguro que la «Bola de Cristal» no se hubiera hecho en un contexto actual donde todo está perfectamente estudiado o por no molestar a nadie o por precisamente lo contrario, avivar lo más visceral de nosotros mismos para que se hable de ello.

Si has llegado hasta aquí, gracias. Como la vida misma, hay días buenos y días malos. Hay días más inspirados y días más grises. Hay días que pasaran a los anales de la historia y días que ni te acordarás de ellos. Hay días de vestido y maquillaje y días de leggins y zapatillas. Días de charla con un buen vino y días de quedarse dormido en el sofá mirando Netflix. Días de «hoy de tranquis» y días que de verdad es de tranquis. Aiissh, cuando se podía salir. (suspiro)

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