El nuevo destape: Lo que la mascarilla esconde

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Ya llevamos más de un año familiarizándonos con llevar esta nueva prenda cuando salimos de casa e intentamos generar una pequeña socialización. El hecho de llevar mascarilla ha comportado un antes y después en el hecho de conocer una persona. Durante 39 años he conocido mucha gente y uno de los puntos importantes siempre ha sido la expresión de la cara cuando aquella persona comunica. Esto hasta hace un año era de lo más normal ya que formava parte de este proceso de conocer a una persona. Cuando las personas que conocía de antes se han puesto la mascarilla he seguido imaginándome esa expresión que esconde y cuando hablo con ellas, como sólo puedo ver los ojos, tengo una imagen mental del resto y supongo que mi cerebro superpone todas las imágenes y para él no es tan raro que sólo pueda ver una parte pequeña de la cara.

¿Pero que pasa con la gente que he conocido ya con mascarilla? Pues pasa un caso muy curioso. El cerebro al no tener esa información intenta pensar como podría ser lo que hay debajo para hacer una imagen total del rostro, però como no es real, simplemente son suposiciones sin ningún fundamento. El cerebro es listo por eso y sabe rebuscar donde puede alguna pequeña información y la encuentra en los rostros de sus hijos. En base a las facciones del niño o niña, hace una plasmación en el rostro de la persona, simplemente para que no sea tan imaginaria.

Sólo hay una manera hoy en día de resolver este enigma. Ir como Isabel Ayuso a tomarse unas cañas al bar. Es mágico ese momento en que traen la caña, hay un pequeño silencio y la persona se dispone a quitarse la mascarilla para hacer un sorbo. Soy tan tímido que no me atrevo a quedarme mirando o mostrar alguna mueca al destaparse el enigma. En ese momento mi cerebro empieza a procesar esa nueva información. Estoy unos momentos exhausto, pero al cabo de un rato ya todo vuelve a la normalidad y se marca un antes y después del destape.

Hace unos años, ya vivimos en el cine esta liberación de las carnes y espero que pronto vivamos el nuevo destape y podamos ir sin mascarilla y mostremos nuestro rostro a todo el mundo. Por el bien de la comunicación, es necesario poder volver a ver la expresión de la cara cuando nos comunicamos, especialmente cuando es con niños. Mi hija pequeña debe pensar que esto es normal, nació 5 meses antes que estallara la pandemia y me gustaría saber si ella ha desarrollado algún tipo de proceso mental que ya sólo con los ojos puede obtener más información de la que nosotros podemos recoger. Será interesante saber como evoluciona la comunicación si este hecho se extiende en el tiempo ya que cambiará por completo la expresión : “Nuestra cara es el reflejo del alma”. Tapando una buena parte del rostro es muy difícil reflejar cómo nos sentimos. Puede ser que la persona este sufriendo, cosa que detectaríamos con un leve arqueo de los pómulos, pero como esta tápado podemos pensar que esa persona no está teniendo ningún problema en ese momento. O la persona puede estar riendo ligeramente y no enterarte. No hay ese feedback ante una broma, por ejemplo. El receptor tiene que exajerar mucho la reacción para que se vea de verdad que has recibido el mensaje. Eso fuerza tanto al receptor como al emisor a exajerar mucho la comunicación, cosa que agota a cualquiera. Por lo que si no estás muy motivo a comunicar, lo dejas para otro momento.

Por eso abogo : ¡Que el destape salve la comunicación no verbal!

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